Nilda Alanís, vocinglera histórica de Dio Astacio, aprovecha su espacio de comentario para impulsar división y chismes dentro del PRM de Santo Domingo Este.
Irrumpió en la escena pública defendiendo una encuesta de dudosa credibilidad que otorga puntos favorables a Astacio y, lejos de argumentar con datos, se dedicó a acusar de que “hay un envidioso” que envidia a Dio.
Convirtió un tema que debió debatirse con rigor en un ataque personal cargado de resentimiento.
Lo que la «apoyadora» olvida es que Dio Astacio es una figura principal dentro de la campaña del aspirante presidencial David Collado. Su posición tiene peso dentro del PRM, por eso, cualquier tiradera lanzada “en nombre de Dio” no queda confinada a un círculo menor: salpica directamente la imagen de Collado y la cohesión del partido en Santo Domingo Este.
El resultado de su intervención es claramente negativo.
En vez de fortalecer a Astacio, introduce chismes, controversias y divisiones innecesarias. Su defensa ruidosa solo perjudica la candidatura presidencial de David Collado, que necesita unidad y seriedad, no el espectáculo de acusaciones y polémicas menores que esta vocinglera arrastra al PRM en nombre de Dio Astacio.







